El aprendizaje es un proceso complejo que no tiene una solución única.
Mientras que para algunos las tareas son esenciales para consolidar información, para otros
representan una carga que desmotiva la curiosidad natural.
Quizás la respuesta no sea eliminar las tareas por completo, sino transformar
su calidad: menos ejercicios repetitivos y más proyectos significativos que conecten con
la vida real de los estudiantes.